
El crédito bancario al sector privado mostró en julio un comportamiento dividido según la moneda: los préstamos en dólares siguieron creciendo con fuerza y alcanzaron un nuevo récord, pero el financiamiento en pesos quedó prácticamente inmóvil. Según los datos oficiales, en los últimos 30 días los bancos colocaron unos US$1.150 millones adicionales y empujaron el stock en divisa hasta cerca de US$25.000 millones, mientras que los préstamos en moneda local rondaron los $104,1 billones sin cambios relevantes en términos reales.
Julio fue el segundo mes más activo del año para los préstamos en dólares, solo detrás de abril, cuando se habían desembolsado US$1.400 millones. En cambio, el crédito en pesos siguió golpeado por la morosidad y por una demanda más débil, especialmente en los tramos más ligados a familias y consumo.
Dentro del segmento en moneda local, los adelantos a empresas subieron 8,8% en el mes, pero las líneas más usadas por los hogares mostraron un desempeño mucho más modesto: los préstamos personales avanzaron apenas 1,6% o incluso retrocedieron 0,2%, según la categoría, y el financiamiento con tarjeta también exhibió una evolución débil.

La diferencia entre ambos circuitos también se refleja en el costo del dinero. En los adelantos comerciales, la tasa promedio bajó del 42% al 26% entre mayo y la actualidad, mientras que en los préstamos personales descendió del 68% al 61,5% y en las compras con tarjeta pasó del 89% al 86,7% nominal anual.
Para Matías Rajnerman, del Banco Provincia, la dinámica actual expone una economía que avanza por carriles distintos. “La dinámica contrapuesta entre el crédito en dólares y en pesos está generando que, por primera vez en 24 años, haya hoy más financiamiento en dólares que en pesos para las empresas. Todo esto no hace más que reforzar la lógica de una economía dual, porque hay empresas del agro, la minería y el sector petrolero que pueden apalancarse en dólares a tasas bajas mientras sus ventas vuelan. Del otro lado, las compañías más vinculadas a la demanda interna enfrentan problemas para vender y también para cobrar", explicó.
El contraste entre sectores exportadores e internos también aparece en la marcha de la actividad. De acuerdo con las estimaciones citadas por los analistas, agro, minería y petróleo operan por encima de los niveles de 2022, mientras que industria y construcción todavía se ubican por debajo de ese punto.

En esa línea, Juan Manuel Truffa, de Outlier Consultores, señaló que el crédito en pesos sigue sin recuperar impulso en un momento en el que sería clave para sostener la actividad. “Los últimos datos confirman que al crédito en pesos le cuesta recuperarse justamente cuando más se necesitaría que se reactive para volver a traccionar la actividad. Sin ese apalancamiento, aun cuando la desaceleración de la inflación siga ayudando, será difícil ver una mejora sostenida de los indicadores de actividad, aunque el crédito en dólares siga volando”, señaló.
Hernán Hirsch, director de Análisis de Coyuntura Económica, evaluó en el mismo sentido que el mercado financiero también refleja esa separación. “Los sectores más dinámicos son los exportadores y donde hay más actividad financiera, hay más intermediación financiera en crédito y depósitos en dólares, mientras que el resto de la economía, orientada al mercado interno y que opera mayormente en pesos, muestra una actividad financiera estancada en el circuito de pesos, tanto en depósitos como en crédito en moneda local”, explicó.